Derivado de los
avances de las ciencias naturales y el empleo del método experimental, desde
finales del siglo XIX, se estableció el paradigma positivista como modelo de la
investigación científica. Estos aspectos condujeron a una transferencia y
asimilación acrítica de estos modelos y métodos a las ciencias sociales.
Entre las principales
características del paradigma positivista se encuentran la orientación
nomotética de la investigación, la formulación de hipótesis, su verificación y
la predicción a partir de las mismas, la sobrevaloración del experimento, el
empleo de métodos cuantitativos y de técnicas estadísticas para el
procesamiento de la información, así como niega o trata de eliminar el papel de
la subjetividad del investigador y los elementos de carácter axiológico e
ideológicos presentes en la ciencia, como forma de la conciencia social,
pretendiendo erigirse como la filosofía de las ciencias. Debido a estos últimos
elementos planteados y la situación creada alrededor de los resultados
contradictorios de los diferentes experimentos, este paradigma comenzó a ser
minado dentro de las ciencias sociales.
Un ejemplo claro del instrumentalismo y pragmatismo de las posiciones
positivistas…los integramos en nuestro procedimiento metodológico. Para leer el documento completo consulte: Paradigma
Positivista
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